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Behavioral Design · Universidad de San Andrés

#Antilunes en el Banco

La gente quería capacitarse. Faltaba el contexto.

Mi rol
Research: definición del problema, guion de entrevistas, codificación y análisis
Equipo
6 personas
Cuándo
Marzo – Mayo 2026
Contexto
Proyecto académico sobre un problema real de una sucursal bancaria
01 — Contexto

Un problema real, no un caso de clase

En una sucursal bancaria de Río Negro los empleados tienen capacitaciones disponibles en una plataforma interna. Las obligatorias se hacen. Las opcionales —que la gerencia considera las más relevantes para el trabajo diario y el desarrollo profesional— tienen muy baja participación.

El caso lo trajo un integrante del equipo desde su propio trabajo. Eso nos dio algo que un ejercicio de clase no suele tener: acceso a las personas que vivían el problema, en lugar de un enunciado cerrado.

02 — El problema

La pregunta que decidimos contestar primero

El pedido implícito era «cómo hacemos que se capaciten». Antes de eso decidimos responder una pregunta anterior: por qué no lo hacen hoy.

Saltar a la solución sin contestar eso es diseñar a ciegas.

Antes de entrevistar quisimos entender el terreno. Con una revisión bibliográfica y un diagrama de Ishikawa mapeamos los factores detrás de la baja participación, y apareció algo que reencuadró el caso: lo que parecía un problema chico de una sucursal era en realidad una tensión de época —la reconversión del trabajo, la automatización, la presión por reskilling—. Ubicarlo en ese marco nos evitó tratarlo como una anécdota local.

03 — Cómo lo investigué

Un marco que obliga a mirar las tres barreras

Usamos el modelo COM-B como lente. Sostiene que toda conducta necesita tres condiciones a la vez: capacidad, oportunidad y motivación. Si la conducta no ocurre es porque falla al menos una de estas tres condiciones. Su ventaja es que obliga a chequear las tres antes de quedarse con la explicación fácil de que «la gente no quiere».

A partir de este modelo, bajé cada dimensión a preguntas concretas para construir el guion, de modo que el relevamiento cubriera las tres y no se sesgara hacia lo que ya sospechábamos.

Del marco al guion: cómo se traduce el COM-B a preguntas de entrevista

Cada dimensión del marco, bajada a preguntas concretas para no sesgar el relevamiento.

Capacidad

¿Sabe y puede?

Física y psicológica

  • ¿Estás al tanto de las capacitaciones opcionales que ofrece el banco?
  • ¿Qué pensás del formato de las capacitaciones?
  • ¿Cómo describirías la forma en que se presenta la información?
  • ¿Qué necesitás para sentir que entendiste bien una capacitación?
  • ¿Recordás alguna situación concreta en la que hayas podido aplicar lo aprendido a tu trabajo diario?
Oportunidad

¿El entorno lo permite?

Física

  • ¿En qué momento del día realizás estas capacitaciones?
  • ¿Cómo es el espacio en que las realizás?
  • ¿Tenés los materiales necesarios para hacerlo (internet, celular, tablet, computadora)?
  • ¿Cómo influye el ritmo de la jornada en tu posibilidad de hacer una capacitación?

Social

  • ¿Tu líder o supervisor incentiva la participación en las capacitaciones?
  • ¿Tus compañeros suelen realizarlas?
  • ¿Creés que en la sucursal se valora dedicar tiempo a capacitarse?
Motivación

¿Quiere y le da sentido?

Reflexiva

  • ¿Considerás que tiene algún beneficio realizar las capacitaciones?
  • ¿Sentís que lo que se ofrece responde a necesidades reales de tu rol en la sucursal?
  • ¿Qué tan prioritario considerás capacitarte frente a otras tareas?

Automática

  • ¿Cómo te sentís cuando ves que hay nuevas capacitaciones disponibles?
  • ¿Cómo decidís si una capacitación opcional vale la pena hacerla?

Llevamos adelante tres entrevistas en profundidad con personas del equipo del banco. Conduje una de ellas y me encargué de codificar y analizar las tres, etiquetando el material según las dimensiones del COM-B y buscando los patrones que se repetían.

Alcance de la muestra: tres entrevistas sobre una sucursal de 40 personas es una muestra chica, y eso ubica al estudio como exploratorio: alcanza para identificar y caracterizar las barreras, no para dimensionar cuánto pesa cada una. Con más margen habría sumado entrevistas hasta saturación y una encuesta corta a toda la sucursal, para poder decir qué proporción de cada sector enfrenta cada barrera.

04 — El diagnóstico

Las tres dimensiones pesaban. No pesaban igual.

No era obstáculo

Capacidad

La gente conocía las capacitaciones y podía acceder a ellas sin dificultad.

«Nos llega por mail, así que estamos al tanto de todas las que hay.»
Barrera principal

Oportunidad

Las opcionales caían fuera del horario o competían con la carga operativa. La decisión se corría al tiempo personal, donde perdía contra la familia y el descanso.

«Me encantaría poder hacer más capacitaciones, pasa que en el sector que estoy tengo mucho trabajo y estoy casi sola.»
Barrera secundaria

Motivación

El interés existía, pero el beneficio no siempre se conectaba con el rol concreto de cada uno.

«Si el tema no te compete demasiado no se lo toma de la misma manera que si fuera algo nuestro.»

Las tres dimensiones aparecían en las entrevistas, pero la jerarquía no salió de contar menciones sino de cómo se condicionan entre sí: sin tiempo ni espacio, la capacitación no ocurre por más interés que haya; con el contexto habilitado, en cambio, la motivación se puede trabajar. Las obligatorias lo dejaban a la vista: se hacen porque no queda otra —así que ni el conocimiento ni el acceso eran el límite— y, aun así, al no haber un tiempo protegido para hacerlas, a veces se despachan rápido para sacárselas de encima.

Jerarquizar fue lo que orientó el diseño.

Un diagnóstico que se limita a listar «hay barreras de capacidad, oportunidad y motivación» te manda a intervenir sobre las tres y diluye el esfuerzo. Ordenarlas —y sobre todo separar la intención del contexto— fue lo que evitó eso.

05 — El hallazgo

No faltaba voluntad. Faltaba un contexto que la habilitara.

Frente a «no se capacitan», el sentido común empuja a pensar que falta motivación y a responder con premios o campañas. El diagnóstico mostró que todo eso le habría errado a la barrera.

06 — Del diagnóstico al diseño

Cuatro arquetipos y un foco

Los hallazgos explicaban el mecanismo, pero meter a todo el mundo en la misma bolsa nos llevaba a una intervención genérica que no le sirve del todo a nadie. Para evitarlo cruzamos las dos barreras que más pesaban en una matriz, y quedaron cuatro arquetipos.

Decidimos focalizar en «el que quiere pero no llega»: ya tiene la intención —lo más difícil de generar— y sólo le falta que el contexto la habilite. Diseñando para el caso más claro, la solución escala a los demás. Y «el embajador del aprendizaje» aparecía como el aliado que la intervención necesitaba: un referente visible del espacio.

Alta motivación · Baja oportunidad

«El que quiere, pero no llega»

Tiene interés en capacitarse, pero la carga laboral y la falta de tiempo protegido le impiden concretarlo.

Foco principal
Alta motivación · Alta oportunidad

«El embajador del aprendizaje»

Quiere y puede. Puede funcionar como referente positivo y contagiar cultura de aprendizaje al equipo.

Baja motivación · Baja oportunidad

«El desconectado»

No percibe la capacitación como relevante y el contexto tampoco lo ayuda.

Baja motivación · Alta oportunidad

«El que necesita un empujoncito»

Tiene cierto espacio disponible, pero no encuentra una razón suficientemente concreta para activar la conducta.

La consigna que salió del diagnóstico: trabajar sobre el entorno, no sobre las personas.

De un proceso de brainstorming abierto salieron muchas intervenciones posibles, varias propuestas por equipos que conocían el caso sólo por lo que les habíamos contado. Ahí el diagnóstico funcionó como criterio compartido: las ideas más atractivas —rankings, competencias, campañas— trabajaban sobre la motivación, que no era el problema de fondo, y el grupo pudo descartarlas sin que fuera una discusión de gustos. La que quedó atacaba la barrera de oportunidad: bloquear un tiempo específico para capacitarse dentro del horario laboral. No era la idea más vistosa, pero era la que iba a la causa real.

Un detalle que se desprende directo del diagnóstico: si la barrera es de oportunidad, el empleado no puede resolver el problema solo por más motivado que esté. El tiempo protegido lo tiene que habilitar alguien con autoridad sobre la agenda. Por eso la intervención sumó dos actores que no son el empleado: la gerencia y los responsables de cada sector.

07 — La intervención

#Antilunes en el Banco

Un espacio semanal protegido dentro del horario laboral —después del cierre de atención al público— para hacer cápsulas breves preseleccionadas según cada sector. El nombre da vuelta la carga negativa del lunes: deja de ser el día que se arranca a los tumbos y pasa a ser el momento reservado para crecer.

No se trata de sumar información ni recordatorios: se rediseña el contexto para que capacitarse sea posible y no una carga extra. Aunque la intervención opera sobre el entorno, el empleado sigue siendo el actor de la conducta, y el flujo lo mantiene con agencia en cada paso. Termina en el eslabón que más me importa: la transferencia —preguntarse «¿qué puedo usar esta semana en mi puesto?»—, que es donde el diagnóstico había marcado que se juega la relevancia.

Estos son los principios conductuales en los que se apoya la intervención:

Atacan la barrera

  • Tiempo protegido Oportunidad

    Bloquear el horario convierte capacitarse en la opción por defecto de ese rato.

  • Relevancia concreta Motivación

    Cápsulas atadas a herramientas reales del puesto.

Sostienen la práctica

  • Norma social

    El avance visible por equipo transforma un acto individual en una práctica compartida y esperable.

  • Messenger

    Que el gerente legitime el espacio y dé el ejemplo hace que la conducta baje con autoridad.

  • Fricción reducida

    Cápsulas breves y preseleccionadas reducen el costo de elegir dentro de un catálogo infinito.

Material del proyecto
Mail de convocatoria del jefe de área al equipo de cajas, con el asunto «Tu bloque #Antilunes es hoy a las 14 hs», el nombre de la cápsula de la semana y el pedido de responder al mail cuando la terminen para dejar asentado el progreso del sector. Mail de convocatoria
Conversación de WhatsApp donde el jefe de área recuerda el bloque #Antilunes de 14 a 15, comparte el link a la cápsula de Diseño Digital y pide avisar al terminar. Una integrante responde «Listo, ya la terminé». Recordatorio del jefe de área
Afiche de campaña protagonizado por Julio Iglesias señalando a cámara, con la frase «Los de Cáncer se capacitan en julio» y la bajada «Acordate de la capacitación de la semana». Afiche de campaña
Cartelera digital titulada «¿Cuántos completaron su cápsula esta semana?», con el progreso semanal por equipo en barras: Comercial 4 de 5, Cajas 3 de 5 y Back office 2 de 5. Cartelera: avance por equipo
Cartelera digital que anuncia el bloque #Antilunes de hoy para el sector Cajas a las 14:00, con la cápsula de la semana —Atención digital y resolución de reclamos— y el recordatorio de entrar al link antes de las 14. Cartelera: bloque de la semana
El equipo prototipó el mail de convocatoria, el recordatorio de WhatsApp del jefe de área, la cartelera digital con el progreso por equipo y el afiche protagonizado, con humor, por Julio Iglesias. No reemplazan la intervención: le dan identidad y activan la norma social que el diseño persigue.
08 — Cómo se valida

Una intervención sin forma de medirla es una opinión

El diseño incluyó desde el principio cómo evaluar el impacto. Un piloto que sólo mide asistencia te dice que algo funcionó, pero no qué corregir, así que el plan cruza lo que pasa con por qué pasa.

Hipótesis
Durante el piloto, la asistencia a capacitaciones opcionales será mayor que en el período de línea de base, y el aumento aparecerá en las semanas posteriores al lanzamiento del bloque y no antes. Como resultado secundario, esperamos que la aprobación también suba: que el tiempo protegido permita terminarlas y no sólo empezarlas.
Diseño
Toda la sucursal, con su propia línea de base como control: tres semanas midiendo la participación sin intervención y nueve semanas con el bloque para los tres sectores. La participación se sigue semana a semana, no en dos puntos, para distinguir un salto en el lanzamiento de una tendencia que ya venía.
Criterio de éxito
El piloto se considera exitoso si al menos la mitad de la sucursal (20 de 40) asiste a la mayoría de los bloques: es el punto en que capacitarse deja de ser la excepción y pasa a ser lo que hace el equipo.
Qué se mide
Asistencia a cada bloque, cursos completados por persona y por sector, porcentaje de aprobación, tiempo de realización y cuáles se eligen.
Qué se pregunta
Encuesta al cierre: valoración del bloque, utilidad de las cápsulas para el puesto y áreas de interés para la siguiente tanda.

Cada indicador responde una pregunta distinta. La asistencia dice si el bloque se usa; la aprobación, si se usa en serio y no para sacárselo de encima; la comparación con la línea de base, si algo cambió; que el cambio aparezca justo después del lanzamiento y en los tres sectores, si es atribuible al bloque y no a otra cosa; y la encuesta, qué ajustar antes de escalarlo. Las obligatorias se siguen en paralelo como referencia: su participación no debería moverse, y si se mueve, algo más está pasando en la sucursal.

Alcance: esto es un diseño de evaluación, no una implementación. El piloto no llegó a correrse —es un proyecto académico con límite de tiempo—, así que no hay resultados de impacto. Sí está el plan completo para obtenerlos.

09 — Qué me llevo

El research se paga en criterio

Fue un proyecto de seis personas y el diseño fue colectivo: la divergencia de ideas, el plan de evaluación y las piezas salieron del trabajo del equipo. Mi foco estuvo en el research —el planteo del problema y su delimitación como conducta observable, el guion de entrevistas, y la codificación y el análisis que fueron la base del concepto de #Antilunes—.

El proyecto se evaluó al cierre del curso con una de las devoluciones más altas de la clase. Más que la nota, rescato qué partes destacó el docente, porque caen sobre la etapa de research: la definición del problema, el diagnóstico COM-B —señalando como lo más sólido que no sólo identificamos las barreras sino que las jerarquizamos— y la precisión de los insights.

El aprendizaje más fuerte no fue una técnica sino una convicción sobre el método: el valor del research está en el criterio que da para decidir.

Los métodos que aplico acá —el COM-B como instrumento de entrevista, la codificación cualitativa, la jerarquización de hallazgos, los arquetipos— son los mismos que sostienen la investigación aplicada sobre un producto, un servicio o una experiencia de aprendizaje. Acá no hay un producto de por medio, pero sí el ciclo completo: partir de un problema real, indagar en las personas que lo viven, diagnosticar antes de proponer, diseñar desde la evidencia y planificar cómo validarlo.

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